Después de todo
yo era la dibujante de estrellas
y ella mi Musa.
La luz nacida de la oscuridad.
Las palabras
que surgen de los sueños
y en su boca son canciones.
No cambies mis pensamientos,
no entres en mi mente,
juguemos pues a las metáforas
y a la poesía que nos hace amigas.
Quiero regalarte
el color de la amapola
y el misterio del amaranto.
Duerme conmigo en el clavel
y seamos espirar de sueños.
Poema escrito hace tres años a mi primera gran musa surrealista. IRIS