Me besa, tras un millar de labios compartidos y látigos de su lengua se llega al beso, a su beso. Ella mira mis labios y desata sus manos que se cuelan por mi ropa, me atrapa entre sus brazos, me hace a ella, caigo en ella una vez más y la pertenezco. Deja su firma con dientes en mi boca, con gemidos al arañar su espalda y susurrarle un "te quiero" ahogado, un sentimiento ardiendo.
Yo te quiero y eres mía. Yo te quiero aunque me rompas, Yo te quiero y recojo los pedacitos que quedan tras la despedida. Yo te hice temblar, desaté el caos de tu cuerpo de hembra, te hice a base de caricias y heridas. Yo pagué las llagas de mis labios viendo tu rostro perdido en el placer de mi piel, yo dije tu nombre antes que el mío, yo vi tus ojos y memoricé su color, yo enlacé tu mano a la mía y apreté bien fuerte.
Yo te quiero y eres mía.