"Y estas calles rotas sin mí, se hacen al vacío."

viernes, 3 de julio de 2015

Silvio

Silvio es el sudor de mis manos, mis ojos ciegos, mi alma despedazada y confusa, mis gritos ahogados cuando golpeo la pared y suspiro sin dejar ver las lágrimas.

Silvio es el peor de mis epílogos, el más bello y sombrío de los finales, la prueba de que hubo fracasos, las heridas antes de nacer, el hambre, el orgasmo, el dolor.

Silvio es el réquiem de luz roja, el arte desde el estómago, el puño en la llaga, las cicatrices que no llegan a cicatrizar, los susurros que dicen “¿Cuándo?” y yo digo “¡Ahora!”.

Silvio es mi abstracción, mi deformidad, mi espejo, mi letra, mi código, la tonalidad menor. Mi necesidad de salir, mi prisión sin barrotes, mi cárcel en la nada, el vacío.

Silvio es mi torpeza, mi espalda rota, los condicionales desesperados, el temblor, mi contra-objetivo, mi caos, mi locura. Mi negación, mi atadura, mi mirada perdida.

Silvio es mi ausencia de palabras, el más chirriante de mis silencios, el peor día, el peor beso, el verso sin final. Mi primera calada, mi trastorno, mi complejo, la falta de memoria.

Silvio es y no será jamás.