"Y estas calles rotas sin mí, se hacen al vacío."

sábado, 21 de septiembre de 2013

patatas voladoras.

Lo añoro. Pero todo a mi manera, con esa extrañeza de descomponer los sentimientos. Los cojo, como si de libros se trataran y los voy situando en un estante, los giro, les doy la vuelta, me atrevo a cambiarles el nombre y si soy osada hasta el significado. Todos y cada uno llevan su historia. Todos llevan mis ojos, a veces verdes y otras marrones. No con todos me llevo bien, sé que están ahí, me miran desde el estante donde los he situado, me retan a abandonarlos y saben que si pudiese lo haría. Abriría la ventana y los lanzaría lejos con todas mis fuerzas, tan lejos que no pudiesen volver…pero no puedo, son más fuertes que yo, me conocen mejor que yo a ellos. A veces me pregunto si he sido yo quien  los ha creado o por el contrario ellos me crean a mí. ¿Ellos me forman? ¿Formo parte yo de ellos?
Lo peor es cuando se pelean entre ellos, todo adquiere un tono de burla. Estoy yo sentada mirando a la pared, escuchando esas voces en mi cabeza mientras vomito muecas  y gritan tanto que no puedo entender a ninguno, surgen nuevos pensamientos.
Burla, sarcasmo, ironía, terror, macabro, cerveza, amor, perfume, verde, tóxico, Mozart, piano, Re Mayor, teatro, amistad, comida, chocolate, mar, macarrones…más macarrones, nunca tengo suficientes macarrones. Queso.

Y se detienen sin llegar a  ningún acuerdo.  ¿Y ya está? Les pregunto. Los odio a todos. No contestan. Nunca contestan, nunca contestas…Cabrones!


No hay comentarios:

Publicar un comentario