"Y estas calles rotas sin mí, se hacen al vacío."

sábado, 15 de febrero de 2014

Cerveza de 3€, café para dos

Me gusta el papel manchado de café, los soles fríos que gotean de la cerveza y esparcen sus rayos por la mesa. Hubo soñadores como tú y como yo, pero  ninguno como tú y como yo...
Me gusta tu forma de cruzar las piernas, el anillo de otro en tu dedo. Me gusta que el pelo largo no te quede bien. Verte tocar la guitarra era mi descanso, porque odio los agudos si no eres tú quien los canta.
Y sé que si te pregunto, me dirás que todo el mundo es verde y yo te diré que vengas conmigo y juntas tomemos el largo camino a casa. Porque un día fuiste lo más hermoso, mi pieza de museo, mi historia narrada en tu mirada y tus celos, mi felicidad en calma cuando no sabía qué era pasar frío. Y desde que te fuiste ya nadie quiere desayunar conmigo, nadie se ríe cuando derramo el café. Estar triste no merece la pena si tus manos no están para trenzar mi pelo.
Ya no hay nadie diciéndome " y por favor, no llores." con los ojos cristalinos y la voz quebrada. Nadie rehúye de mis puñales sinceros llorando a través de la ventana, dejándome una espalda desnuda que acariciar, una nuca marcando dos puntos huesudos antes de proseguir la disputa. Nadie fantasea con mi pecho como lo hacías tú aquella primavera tras aquel invierno en el que descubrimos el frío y nuestra perdición la narraba Ángel González. Y por mucho tiempo, las noches de insomnio eran quimeras vomitando llamas en tu nombre.
Me gusta tu vestido azul, ver cómo te lo pones y te lo quitas mirándote desde la cama.


                                                                  Canción De Amiga

Nadie recuerda un invierno tan frío como éste.

Las calles de la ciudad son láminas de hielo.
Las ramas de los árboles están envueltas en fundas de hielo.
Las estrellas tan altas son destellos de hielo.

Helado está también mi corazón,
pero no fue en invierno.
Mi amiga,
mi dulce amiga,
aquella que me amaba,
me dice que ha dejado de quererme.

No recuerdo un invierno tan frío como éste.

                                                                Ángel González











domingo, 2 de febrero de 2014

Mediocridad

Los pensamientos se sucedían unos a otros.
De la A a la Z yo seguía siendo un minúsculo
pedacito de nada en mi reducido espacio
para provocar mini reacciones de nada.

Las noches de insomnio las decoraba
con cigarrillos y cuentos al piano.
Siempre fui mediocre, nunca me importó.
Me excusaba en la falta de sueño.

Aún cuando despierto
puedo oír a las musas
reírse de mí
dando saltos por la cama.