"Y estas calles rotas sin mí, se hacen al vacío."

viernes, 4 de julio de 2014

Neska

Gracias, gracias por haber compartido conmigo los casi trece años de tu vida, por dejarme llorar a tu lado, por tirarte del rabo sin que te enfadaras y por nunca llegar a morderme cuando me aproximaba de manera peligrosa a tu pan. Para mí siempre serás una hermana, a veces hacías de hermana mayor y otras de la pequeña. Gracias por enseñarme que un eructo en la cara también es una muestra de afecto, que los cojines se usan para esconder comida y todas, absolutamente todas las camas de la casa son tuyas, el sofá también es tuyo, los sillones son tuyos pero nos los cedías porque no te cabía el culo dentro. Sé que estés donde estés, estás bien. Sé que has sido muy feliz y eso me consuela, la casa se queda vacía sin ti, sin las bolas de pelo, los trozos de pan, los yogures tirados y mordidos, tu mantita. Se hace duro el llegar a casa y que no estés tirada en el salón moviendo el rabo para que fuéramos a saludarte, porque tú eras demasiado vaga para levantarte, el no oírte participando en las conversaciones, aportando tu opinión, tus dramas a media noche.
No temas Neska, nunca te vamos a olvidar, has sido y siempre serás nuestra loba medio oveja con orejas de conejo, la perra más lista del mundo y la más buena. Muchos tuvieron la suerte de conocerte y sé que también te tendrán en su recuerdo, porque cinco minutos contigo ya son suficientes para quererte.
Te quise Neska, te quiero y te querré.


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