"Y estas calles rotas sin mí, se hacen al vacío."

viernes, 20 de febrero de 2015

Ian.

A veces pasa que cuando él se acerca, el aire se ondula, las espinas eternas de la melancolía se deslizan sorteando nuestros miedos y disfrazadas de mariposas, una por una pasan de su corazón roto al mío. 
Ian, cuántas veces te gritaría en silencio, con la mandíbula apretada y los puños cerrados, basta.
Basta de arrancarme el corazón con tus palabras, cesa ya en tus intentos de ser mi ángel oscuro.
Ian, parecemos dos imposibles destinados a romperse el uno al otro, a quererse sin remedio, a protegernos de nosotros mismos, a compartir secretos. 
Ian, mi pequeño, el eterno niño, mi rabia contenido saliendo a gritos atropellados por tu boca, el miedo y la necesidad de encontrarte mirándome para una vez más, llorar escondida en tu cuerpo. 
Ian, quién no ha visto en tus ojos explotar el universo, la mar expandirse y desaparecer, la tierra quebrar, la vida ardiendo en ruinas y la lluvia cubriendo tus noches.
Ian, el niño que divaga por las calles, asustado, inocente, hambriento de nuevas emociones, temeroso y valiente. Pequeño insensato, te forman impulsos que sigues a ciegas y te vas chocando con todas las barreras de este mundo. Y lloras, ríes, te descompones, tus miembros se pegan a la tierra, te entierras creyéndote muerto.
Ian, en una lágrima tuya se entremezclan la euforia y el hastío, eres el hermoso caos que acaricio al hundir mi mano en tu pelo, tus rizos de querubín, tu piel ardiendo, tus ojos melosos y nostálgicos, tu corazón maleable. Las palabras punzantes que nos rompen, a ti, a mí y a todos. Nos destrozas y nos sanas en tu abrazo.
Ian, mi necesidad de ti y el temor que te tengo. 
Ian, el reino de los corazones se hace tuyo en cuanto empiezas a soñar.
Y poco a poco, te vas quedando dormido entre mis brazos.

1 comentario: