Tan sólo un verso contigo y un cigarro que se consume en el cenicero, una fotografía que nadie vio.
Y ya tengo mono de lo que un día me diste. Sin destreza alguna dosificaste cada caricia y me las ibas dando en el momento justo, antes de que abriese los ojos y superase la belleza de la jaula que me apresaba y ocupaba mis segundos golpeando los barrotes, vibraban susurrando tu nombre. Y son las doce y diez de la noche, por lo pronto los bares están vacíos, oscuros como la calle y con suerte algo más cálidos. Alguien triste al fondo acaricia su guitarra y bebo cerveza. La vida es fácil y la gente se complica diciendo "I'm in love".
Pronto alguien abrirá la puerta, y sin saber quiénes somos nos sonreiremos. Ya nadie recuerda esas caricias tan caras ni los besos quemados de tanto esperar. Eres de tacto etéreo y perfume fuerte. Las estrellas que hoy miramos ya están muertas. Pero no temas, nadie olvida su hermosura. Son preciosas en la distancia y el recuerdo.
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