Podemos caminar hacia las nubes. Prometo no dejarte caer.
Por la noche veremos la Luna y subiremos tanto que siempre estará llena. Y
cuando amanezca yo despertaré antes y te escribiré cuentos y así a la hora de
dormir cuando ya hayamos subido escalando en las estrellas, te acostaré sobre
una nube, te arroparé con su piel y te acariciaré el pelo. Entonces te contaré
un cuento y tú dormirás feliz. Y yo dormiré feliz abrazada a ti, pensando en un
cuento que contarte la noche siguiente.
Pienso en todo y nada. Tengo la mente saturada de ideas
soporíferas y deseos de volar tan infantiles que hasta veo el polvo de hada
brillar dentro del cajón pidiendo que lo libere y vuele. Pienso en lugares
lejanos, mi cabeza está en las nubes y son rosas y cálidas con aroma a noche
estrellada y silencio. Pero mi cuerpo quiere viajar a un bosque y correr y que
llueva mucho y empaparme, frío, escarcha en la piel, ir tan rápido que las
gotas de lluvia sean cuchillas y así grite de furia y libertad.
Pienso en el amor y grito más fuerte. Ahora llueve por encima de las nubes, piso tierra y aire, me caigo al cielo, tropiezo con nada y me levanto en la tierra húmeda. Abrazo un árbol.
Pienso en el amor y grito más fuerte. Ahora llueve por encima de las nubes, piso tierra y aire, me caigo al cielo, tropiezo con nada y me levanto en la tierra húmeda. Abrazo un árbol.
¡Qué preciosidad! Me encanta, Claudia. Sigue así. ¡Un besazo!
ResponderEliminarGracias!! *_*
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