"Y estas calles rotas sin mí, se hacen al vacío."

miércoles, 19 de junio de 2013

Sinestesia

Imágenes de colores nuevos por el paseo junto a la playa, deseo volar, volar hacia  el mar que hoy se parece al rosa de un cerdo muerto por la metadona.
Y me lanzo, subo hasta las nubes donde se desencadena una guerra de piratas psicodélicos por la conquista de las tierras azucaradas donde gobierna un soberano hecho de azufre, él es el Rey, el cabrón que baila con mi bella reina en un salón de caramelo mientras suena una composición escrita para una tal Elisa.
Del bolsillo del pantalón saco un tridente y apunto al corazón del ladrón de amantes que sostiene la mano de mi dama, sus lenguas de fuego queman mi piel y me arrastran hacia el mar donde sirenas pelirrojas acuden en mi rescate y con sus labios sanan las heridas de mi cuerpo ebrio de cielo envenenado.
Bajo el mar, entre la vida, manos saboreando cuerpos de ninfas, polvos mágicos a modo de carburante para Peter pan, lágrimas naranjas que resbalan de mis espejos y de las que nace una muchacha envuelta en libido.
La miro, me mira, sus ojos son de sangre verde y sus curvas de hada son hijas ilegítimas de tres chupitos de absenta que queman mi garganta en gemidos atrevidos mientras mi cuerpo se convulsiona y el placer de puertas a la vigilia despierta con golpes de dolor retorciendo mis oídos, arrugando los dibujos que decoran mi pupila.

Pum, pum, pum. Viento, cuerda, viento…encefalograma plano. No, hoy no, cierro los ojos pero la luz me traspasa, su calor entra por mis manos y oigo su fuego gritando como un ángel del infierno que acuna a un bebé muerto, manchado de hollín. La perfección me acaricia en la muerte y congela mi pecho con sus manos de aire y huracanes en mi sangre, abro los ojos por última vez y la veo, mi mirada en un cruce de su mirada. Abandono la vida sabiendo que he vuelto a nacer. Dios tiene curvas y desayuna LSD antes de ir a clase.

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