No logro ser de tu voz el eco que
me seduce en tu ausencia, ni ver las tardes llover en los cristales azules
donde tú mirabas. Mientras yo, perdida, siendo gris recuerdo atrapaba tus rizos
en memoria sobre tu antaño sepia. El tiempo efímero no nos dejó conocernos, sólo amarnos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario